
para que yo te vea
mis labios para
que yo te hable
mi piel para
que yo te toque.
Dame tu oído
para escuchar mi
lamento de amor.
Dame tu boca
para decir tu nombre
impronunciable.
Dame tu aliento,
tu voz,
tu brisa vespertina.
Dame tu mano, tus pies,
tu arroyo en la montaña
tu silencio de la luz amanecida.
Dame tu amor, Amor,
para tocar al fin tu esquivo corazón.
*
Poema de Michelle Najlis.
(poetisa del silencio)
*
Pintura: Retrato de mujer, de P. Picasso.
"tu silencio de la luz amanecida"
ResponderEliminarQué lindo poema! Toma, y dame, dar y recibir, corriente de ida y vuelta en el Amor.
Gracias por compartirlo con todos.
Somos estudiantes de teologia y nos encantò tu blos esperamos poder relacionarnos por este medio y poder compartir. Felicidades por tu blog
ResponderEliminarDe la forma más atenta y respetuosa las y los invitamos a visitar el portal de reflexión teológica y a escribirnos al correo teologiauned@gmail.com de los y las estudiantes de teología de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica
http://portaldereflexionteologica.blogspot.com/
Me gusto mucho tu poema. Lindo!
ResponderEliminarbesitos mery
La fusión, compartir, me gusta cuando dice "Dame tu amor, Amor, para tocar tu esquivo corazón"
ResponderEliminarUn cariñoso abrazo
Espectacular el blog... prometo nuevas visita
ResponderEliminarY no sólo tus manos, sobre todo tu verso que me habla de paz...
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