
Teseo tenía que cumplir una misión en el laberinto
y Ariadna, en un gesto de amor, le regaló un ovillo
para que siguiendo la trayectoria del hilo pudiera en
trar y salir del laberinto sin quedar prisionero de
sus trampas. Así lo hizo y pudo cumplir su propósi
to.
Igual que a Teseo, junto con el regalo de la vida nos
llega un hilo conductor que ayuda a transitar los plie
gues construídos en el alma por nuestra mente impa
rable.
La vida es un don gratuito y
al vivirla sin condiciones,
tal como la recibimos,
cada uno encuentra aquello que
necesita:
su ovillo de Ariadna.
Gracias!!Regina.
ResponderEliminarEsta es la leyenda que recordé cuando me comentaste. Creí que hablabas de otra.
Es bellísima y Tan cierto lo del ovillo. Como vos decís al elevarnos lo encontramos.
Esta historia siempre me fascinó.
Me encanta este ir y venir de POSTRES!!
Justo para después del café..
Besos:)
El ovillo despliega ese hilo conductor que tienen todas las cosas, más allá de lo que se puede percibir.
ResponderEliminarMe hace acordar al cuento de la arañita que bajó del árbol colgada de su tela, y construyó un hermoso entretejido, del que se sentía orgullosa. En un momento, vio el hilo con el cual había bajado, y al creer que no lo necesitaba, lo cortó. Entonces se le desmoronó todo lo que había construido.
Un abrazo.
Gracias Blanca... este lugar es verdaderamente hermoso. Entrar en él es una de las tantas maneras de elevarse y encontrarse, con sí mismo y con otros, pues Tu y yo somos Uno.... :)
ResponderEliminarEn Amistad divina
Gracias Regina por esta entrada. Sólo hay que buscar, lo que necesitamos está ahí esperándonos.
ResponderEliminarUn cariñoso abrazo
buenisimo , se encontraron c normi!!!!!!!! q lindo eso!!!!!
ResponderEliminarABRAZOTES JUERTES, ME ENCANTA TU ESPACIO!!